Archivos mensuales: Junio 2009

En momentos en los que apenas se está conociendo la  verdad de las atrocidades que por órdenes de Mancuso, en los paramilitares y por órdenes de Karina, en las Farc, se han cometido en la guerra de este país, el Gobierno no deja de sorprender nombrando como gestores de paz a estos dos personajes que como pueden apreciar en los dos siguientes links, por más que se arrepientan de sus crímenes aún no empiezan a reparar a las víctimas que son las que deberían elegir si con todos esos crímenes de lesa humanidad encima pueden servirle a la paz en este país. Supuestamente se decreta en el país la ley de Justicia y Paz dizque para que no haya paz y olvido en Colombia. Pero parece ser que todo es una falacia y aquí lo que se está buscando es que haya olvido e impunidad. Por ahora dicen que Mancuso no será gestor, pero dicen muy claramente: Por ahora…

Estos son los links: Karina y Mancuso

Y este, tal cual, es el comunicado del Gobierno del viernes 12 de junio del Alto Comisionado para la Paz, Frank Pearl. “No podemos rasgarnos las vestiduras porque los Gestores de Paz vienen de la delincuencia”: Alto Comisionado para la Paz: “No podemos rasgarnos las vestiduras porque los Gestores de Paz vienen de la delincuencia”, afirmó este viernes, el Alto Comisionado para la Paz y Alto Consejero Presidencial para la Reintegración, Frank Pearl, ante las críticas por la designación que ha hecho el Gobierno, a ex integrantes de la guerrilla, como gestores de paz.

“No tiene mucho sentido que los Gestores de Paz seamos los ciudadanos que nunca hemos delinquido. Precisamente el proceso de paz busca que las personas se salgan de los grupos de autodefensa, de los grupos guerrilleros, para que empiecen a pasar los mensajes claros a la sociedad de por qué eso no conviene, para desarticular esos grupos y para facilitar acuerdos humanitarios”, dijo.

En declaraciones a medios de comunicación, al término de una reunión con el Alcalde de Barrancabermeja, Carlos Alberto Contreras, donde se analizó la situación de los desmovilizados que viven en esta ciudad, el Alto Comisionado reiteró que “ese es el merito del proceso de paz”.

El funcionario manifestó que el Gobierno nacional no ha considerado la posibilidad de nombrar como Gestor de Paz, al ex jefe paramilitar Salvatore Mancuso.

“Salvatore Mancuso tiene que acabar su proceso penal en Estados Unidos, cumplir con la justicia en Colombia y en ese momento, el Gobierno consideraría la solicitud. Por ahora el Gobierno no está considerando la solicitud de Mancuso. En este momento él no va a ser Gestor de Paz”, recalcó.

Horno en Catatumbo

Con frialdad, Salvatore Mancuso relató  en una corte de Nueva York que por orden de Carlos Castaño las Auc construyeron hornos crematorios para desaparecer los cadáveres de las víctimas. A diferencia de los otros 13 paramilitares que fueron extraditados con él hace un año, la confesión de crímenes de lesa humanidad en Justicia y Paz podría servirle para descontar la pena que debe purgar en Estados por narcotráfico. Así quedó pactado en mayo del año pasado.

Su caso parece ser la excepción, pues a los otros 13 extraditados la confesión de los crímenes  cometidos en Colombia no les servirá para obtener beneficios en Estados Unidos. De ahí la declaración del fiscal Mario Iguarán en el sentido de que “la reconstrucción de la verdad es  difícil en estas condiciones”. De los otros extraditados, Francisco Zuluaga, Ramiro ‘Cuco’ Vanoy y Diego Murillo, ‘don Berna’ ya fueron condenados por narcotráfico y buscan negociar rebaja de penas, y Carlos Mario Jiménez, ‘Macaco’; Rodrigo Tovar, ‘Jorge 40’ y Hernán Giraldo suspendieron las confesiones y esperan la condena.

Este es el balance tras un año después de haberse producido las extradiciones. Un balance en el que las grandes perdedoras son las víctimas, que ven con preocupación, tal como lo había advertido, que la extradición se está traduciendo en impunidad. “En estos casos, la extradición lleva implícito un sentimiento de incapacidad o falta de voluntad de la Justicia colombiana para juzgar a esas personas por delitos atroces, de lo contrario es difícil entenderla —afirma Michael Reed, del Centro Internacional de Justicia Transicional—. ¿Por qué si una persona está en las garras del Estado y puede ser sometida a Justicia y Paz o la jurisdicción ordinaria, frenan esos procesos con una extradición que pudiera haber tenido lugar posteriormente?”.

Como Reed, muchos expertos cuestionan que la extradición por narcotráfico haya prevalecido sobre el interés nacional de investigar y juzgar a autores de crímenes de lesa humanidad. “La extradición frenó la verdad, la justicia y la reparación y poco se sabrá de más fosas, de restitución de tierras –sostiene Patricia Buriticá, de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación—. Ha sido afectados los derechos de las víctimas y crímenes como construir hornos crematorios para desaparecer gente quedarían impunes”. La extradición relegó a las víctimas a un segundo lugar.

Otros expertos creen que la decisión de extraditar a esos 14 jefes paramilitares con el argumento de que seguían delinquiendo, ocultaba la intención de sustraer de responsabilidad penal a los principales autores de crímenes de lesa humanidad y de garantizar su silencio sobre cómplices y beneficiarios del régimen paramilitar. De ahí que  consideren que otro gran perdedor es el sistema de justicia colombiano que no puede demostrar éxitos en la lucha contra la impunidad por delitos atroces, y que no descarten en el futuro la intervención de la Corte Penal Internacional, que podría actuar su se demuestra que la Justicia colombiana es incapaz o no tiene voluntad de investigar crímenes de lesa humanidad.

En busca de fórmulas

El escenario que plantea la situación de los jefes paramilitares extraditados preocupa a las organizaciones de víctimas y a ONG defensoras de los derechos humanos.  “Las víctimas tienen que buscar otro escenario para que las verdades sean reveladas en Estados Unidos –dice Cepeda-. Es necesario conocer la  verdad y por eso buscamos vías de acceso a ella y a la Justicia”.

Cepeda no cree que todo está perdido y que puede haber una salida que permitiría que otros gobiernos y la propia Corte Penal Internacional (CPI) atiendan lo que puedan decir los extraditados por fuera de las versiones libres. “Ya han hecho declaraciones sobre nuevos responsables de la parapolítica y empresarios de alto nivel que financiaron las Auc —anota Cepeda—. Eso puede tener un fuerte impacto para el Gobierno de Barack Obama que ha hecho énfasis en el respeto por los derechos humanos”.

En cuanto a la CPI, el fiscal Luis Moreno presentó una solicitud al Gobierno colombiano mediante el Embajador en La Haya, Francisco José Lloreda, en la que pregunta por la forma en que se asegurará el juzgamiento de los mayores responsables de crímenes que estarían bajo la competencia de la CPI, incluyendo a dirigentes políticos y miembros del Congreso presuntamente vinculados a los grupos desmovilizados.

“En particular, me gustaría saber si las investigaciones seguidas hasta la fecha indican la comisión de conductas penadas por el Estatuto de Roma, y si la extradición de los líderes paramilitares presenta algún obstáculo en la eficaz investigación de los mencionados políticos”, dice Moreno en la carta. Las cartas están sobre la mesa y todo indica que las víctimas tienen quién las defienda.

Por estos días todos están preocupados por la crisis económica, pero otra crisis está tomando ventaja y es la de los derechos humanos.  Tal como lo muestran estos seis informes recogidos por la revista CAMBIO y como alertó recientemente Amnistía Internacional, deberíamos estar preocupados de que a diario estén desapareciendo entre 20 y 50 personas en Colombia, a otras ya no las están desplazando sino que de una vez las están matando para quedarse con sus tierras y a otras más no las han secuestrado pero las obligaron a guardar silencio y les quitaron cualquier libertad de expresarse. Pero a estas alturas más de algún lector desprevenido que haya llegado a este blog estará pensando ¿qué hay de nuevo en esto? y seguirá de largo, pasará la página porque la guerra se volvió cotidiana y no logra sorprender a muchos.