Pablo y otros cuentos de la catedral
De ruinas del penal nacerá un gran proyecto ecológico.
El sonido de la pica partiendo las piedras, después de la una de la mañana, retumba en la vereda los Arenales de Envigado, donde se encuentran las ruinas de la Cárcel La Catedral que durante 13 meses -entre 1991 y 1992- albergó a Pablo Escobar Gaviria, “el doctor”, y a sus lugartenientes.
No es el ruido que hace el fantasma del capo para escabullirse del penal, puesto que él, en una de sus acostumbradas escapadas de la Justicia colombiana, salió del sitio de reclusión por la puerta principal tal como lo reconocen hoy , diez años después de su fuga, algunos de los guardianes que lo dejaron ir.
Quienes tumban las rocas son miles de personas que durante esta década han subido al penal a buscar “las canecas llenas de dólares” que escondieron los narcotraficantes en las paredes, fosas y pasadizos secretos del penal. Ellas se han llevado a La Catedral, adobepor adobe, e inconformes por no haber encontrado ningún tesoro deciden llevarse un ladrillo como souvenir del “doctor”.
Luis Berrío recuerda que primero observó a cientos de soldados, guardianes y policías que escarbaban en la cárcel cuando aún estaba en pie. Pero desde 1993 todo el mundo, como arañas, trepaba por la cárcel, buscaban en la madrugada, en la tarde o en la noche, para comprobar si el rumor era cierto. “El Patrón dejó una caneca con US$100 millones”
Hoy todo lo que queda de La Catedral es un esqueleto de un edificio cubierto de graffiti, a donde suben turistas con niños para hacer picnic entre las ruinas, jugar cartas o disfrutar del paisaje. “La gente se llevó los baños, la tubería, las baldosas. Muchas casas del barrio El Salado, Envigado, fueron construidas con materiales de la cárcel”, comenta.
“Subí alguna vez, pero nunca encontré un peso”, añade. Hace dos años un helicóptero lleno de periodistas japoneses aterrizó en las ruinas del penal. La noticia del botín de Escobar los trajo a Colombia y se fueron con las manos vacías.
“A comienzo de año encontramos allá a cuatro personas que se metieron a la una de la mañana a escarbar con linternas y equipos sofisticados. El año pasado, a las doce de la noche, nos encontramos a una persona que iba dizque con una medium que le iba a revelar el sitio donde estaba la caneca de dólares”, indica Daniel Otero, que, en acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente de Envigado, inició una campaña para recuperar los recursos naturales en el sector.
Japoneses, italianos, ingleses, irlandeses llegan al sitio, caminando o en taxi (porque pidieron en el hotel información sobre donde estaba la cárcel), y dicen quedar decepcionados por no tener nada que ver.
“Un gringo llegó y estuvo toda una tarde escarbando la tierra y para disimular preguntaba que tipo de especies había por aquí y resulta que el hombre buscaba, movía adobes, casi se le viene una losa encima buscando la caneca de dólares”, comenta Luis Berrío.
Cuestionados
Pero sí hay muchas preguntas sobre lo que ocurrió el 22 de julio de 1992 cuando escapó en la madrugada, Pablo Escobar. El proceso en el que se vieron involucrados guardianes y policías, no ha sido aclarado a la opinión pública y un informe de inteligencia conocido por este diario revela que de La Catedral no sólo se perdieron los adobes, columnas y vigas.
“Que se haya fugado Pablo Escobar es sólo un hecho en una cadena de fugas. Eso no es lo importante. Ahora, habría que mirar no sólo la seguridad de las cárceles, sino la efectividad de la Justicia colombiana”, advierte un analista. Los reparos a las cárceles de máxima seguridad o a los pabellones existentes en otros penales del país, están relacionados con la convivencia existente entre los internos y los guardias, lo que facilita las fugas; las posibilidades de cavar túneles; el contacto directo de la visita con los presos -lo que posibilita en ocasiones los cambiazos-, y la inactividad de los internos que pueden tomarse todo el tiempo del mundo para planear su escape.
A su antojo El miércoles 19 de junio de 1991 Pablo Escobar se entregó a la oficina de Instrucción Criminal de Medellín a las once de la mañana. Una hora más tarde la Asamblea Nacional Constituyente aprobó la no extradición de colombianos. Esa misma tarde, Escobar, acompañado por el padre Rafael García Herreros y otras personalidades, fue llevado a la Cárcel La Catedral de Envigado, en la vereda Arenales en un helicóptero.
Pablo fue recluido en la cárcel junto con Otoniel de J. González, alias “Otto”; Carlos Aguilar Gallego “Mugre”; John Jairo Velásquez, “Popeye”. Al día siguiente se presentaron al sitio Valentín de J. Taborda; Roberto Escobar Gaviria “Osito”; Gustavo González Franco “Tavo”. El jueves 27 se entregó Jorge Eduardo Avendaño “Tato” y al día siguiente Johnny Rivera “Palomo”. El 4 de julio, José Fernando Ospina “El mago”, John Jairo Betancur “Icopor”, Carlos Díaz “la garra” y Alfonso León Puerta “el angelito”. Teniendo en cuenta a los hermanos Ochoa, hasta esa fecha sumaban 16 los narcotraficantes que se habían acogido a los decretos del Gobierno.
Por voluntad de Pablo Escobar, la cárcel debería reunir las siguientes características: una excelente observación sobre sus contornos, una cancha de fútbol, una cascada de agua natural para poder bañarse después de las horas de deporte, un lago, una casa de muñecas para su hija y una cerca eléctrica paralela a otra que permitiera el tránsito de perros guardianes”, indicó el coronel (r) Augusto Bahamón Dussan, quien fue retirado de la institución por haber firmado el ingreso de Rene Higuita a La Catedral, tal como lo describe en su libro Mi guerra en Medellín.
Cuenta que el narcotraficante decía: “Aquí tengo las cosas que me gustan: mi familia que viene a visitarme tres o cuatro días por semana, el fútbol, que es mi pasión, y la lectura para entretenerme”. Al recorrer las ruinas de La Catedral están en ellas los vestigios de una cárcel de lujo y adicional a ella una pequeña casa, al lado de una cascada, donde los campesinos del sector aseguran que iba al capo a distraerse cuando sentía miedo en el penal.
En las cenizas del penal hoy saltan conejos, ardillas y armadillos. Desde allí se divisa una reserva ecológica de la que hará parte el penal. Muchas personas intentaron adquirir el lote, pero el municipio de Envigado no le vendió e informó que el único destino sería el de reserva forestal. Mientras que otros sectores insistieron en convertirlo en un museo.”En Estados Unidos la cárcel de Alcatraz es un referente histórico de la época de Al Capone. Se convirtió e un museo y cobrar US$10 por el ingreso y es uno de los sitios más visitado en San Francisco”, comenta un arquitecto.
Pero en Colombia la fuga de Pablo Escobar constituyó un vergonzoso triunfo de la mafia de la que muchos no quieren tener memoria. Otros siguen soñando y buscan los falsos tesoros del capo.ContracaraUn vivero y un aula ambiental reemplazarán la cárcel
Las tres hectáreas (30.000 metros) en los que se había levantado la cárcel de La Catedral son propiedad del municipio de Envigado que hace doce años las cedió en comodato al Gobierno Nacional -a través del Inpec- para adecuar el centro de reclusión.
Un año después de la fuga de Pablo Escobar, el inmueble comenzó a desaparecerse ladrillo a ladrillo y hoy diez años después aún quedan escombros. Ahora, el municipio de Envigado la convertirá en un vivero y un aula ambiental, dado que la región es una reserva forestal donde se encuentran los recursos hídricos más importante del municipio.
Alrededor del penal se encuentra un área de 130 hectáreas que conforman la reserva forestal Asemiel o Valle de La Miel, 70 de ellas destinadas al proyecto habitacional y recreativo El Vallado, el cual está distribuido en 62 lotes. El terreno restante sre destinará para parques y zonas de reserva. Se trata de la Reserva Forestal de Carriquí y el Parque de Las Campanas.
“Aunque la gente sigue visitando las ruinas de la cárcel, el propósito es que se visite el área por ser única, apta para acampar y disfrutar de la naturaleza. Aquí se encuentran el Chorro de los Valles, el de Las Campanas, el Salto del Ángel, el Salto de los Cristales y gran variedad de bosques”, explicó Daniel Otero, del proyecto Valle de La Miel.
El territorio del penal , convertido en aula, sería un centro especial para los estudiantes de Envigado que serán instruidos en el tema del manejo del bosque húmedo de montaña baja. Por el momento, la Asociación Ecológica La Miel, Asemiel, en coordinación con la Secretaría del Medio Ambiente, protegen la reserva.
A Daniel le cobró la vida la ruleta
Se trata de Daniel Estiven, de 12 años, muerto de un tiro, el domingo.
Tres días antes de su muerte, EL COLOMBIANO entrevistó al menor.
Elizabeth Yarce
Uno de los sueños de Daniel Estiven, conocido con el alias de Chinga, era llegar al menos a los 13 o 14 años. Pero su meta fue ambiciosa: murió el domingo, a los 12 años, durante un juego de ruleta rusa, con pistolas de verdad.
Su deseo lo había relatado a EL COLOMBIANO el pasado jueves durante una entrevista en el sector de San Diego, en Dosquebradas (Risaralda), donde con otros jóvenes decía rebuscarse la vida en la banda de Guadualito.Por una fatal coincidencia hoy está muerto.
Según relató uno de los habitantes del sector, “al niño lo sacaron de la pieza donde estaba viviendo, lo cogieron entre tres y lo pusieron a jugar ruleta (poner un arma con una bala en el tambor). Le dijeron que si perdía se tenía que pegar un tiro. Si ganaba se libraba de la ejecución. Pero el que estaba al lado le disparó, parece que fue alias el Demonio el que lo hizo y se voló”.
Las autoridades investigan el hecho y por el momento el comandante de la Policía de Risaralda, coronel José Antonio Poveda, explicó que se trató de una práctica común en varias bandas delincuenciales. Pero será la Fiscalía la que determine si fue un juego o una forma que eligieron los miembros de la banda para darle muerte sin levantar sospecha.
“Me quiero ir”
Hasta el jueves, Daniel Estiven esperaba salir del barrio en compañía de sus padres y así lo narró: – ¿Cuántos años tienes?
- Cumplí los 12 ayer.
- ¿Y hubo fiesta?
- Fiesta… oigan a ésta.
- ¿Estudias?
- Estudié hasta primero no más. Iba pasar a segundo pero no hubo cómo.
- ¿Por qué estás en la banda?
- Porque esos chinos de arriba me esperaban y decían ahí viene la trampa y me cascaban y me encendían a golpes. Uno se cansa. Busqué protección en este combo.
- ¿Y tienes un sueño?
- Sí tengo un sueño: crecer y poder darles pata a todos esos manes (…) Porque ellos me han pegado mucho y se han aprovechado de mí.
- Pero a futuro ¿qué más quisieras ser?
- Me sueño crecer al menos y poder vivir por ahí hasta los 13 o los 14 porque esto está muy caliente. Y ¿qué futuro veo?… Pues me quiero ir de por acá. Estoy esperando a que mis papás me saquen, hacer una vueltica y conseguir con qué. Mi papá, si pilla, está haciendo una vuelta para llevarme lejos.
- ¿Y no vives con ellos?
- No. Yo estoy aquí con los del combo porque para el lado de allá me tienen fichado como una trampa (el que va y lleva información) y eso no es así.
- ¿Qué haces con lo que ganas en la banda?
- Me toca llevar plata a mi casa. Pero aquí, como estoy viviendo solo, me toca conseguir al menos para el desayuno. Yo consigo plata conspirando en la esquina”.
- ¿Cuál es tu trabajo en la banda?
- Por ahora, campanero. Yo les aviso si vienen los tombos, o los manes del otro combo. Ellos me dejan pedir y rebuscármela (robo) aquí en la esquina y me protegen. Todavía no sé agarrar bien las armas, pero cuando lo haga será otro cuento.
- ¿Qué piensas de la paz?
- Están diciendo a toda hora que la paz. Pero cuál paz si dicen que no hay paz. Esos chinos del otro combo se bajan y me cascan y uno no puede relajarse porque chao, me mandan para el otro lado (matan). Esperemos a ver si me voy.
Gloria Holguín, la madre del menor, dijo que por amenazas no podía ingresar al sector donde vivía el pequeño. Pero con su esposo hacía un esfuerzo para poder llevárselo de allí. Y así lo harían hoy martes.
En cambio, tuvo que recoger su cuerpo en el hospital de Santa Mónica, de Dosquebradas, adonde lo llevaron integrantes de una de las bandas de Guadualito-San Diego para que fuese atendido. Pero los médicos no pudieron evitar la muerte.
Daniel Estiven, quien no medía ni un metro con 50, fumaba a cada rato, tenía que estar alerta y no podía jugar con los demás niños. En cambio, en un juego de adultos le arrebataron la vida. En Dosquebradas, donde vivía, las autoridades estiman que más de 200 niños están en combos y pandillas y como Daniel sueñan con ser adultos.
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Qué piensan los jóvenes de las bandas
Varios jóvenes de pandillas entrevistados en Dosquebradas dijeron qué los motiva a armarse y pertenecer a uno de esos grupos.
“Somos de 13 ó 14 años y nos reunimos en una esquina, nos parceramos para defendernos de otra pandilla y también de la autoridad que nos busca”.
“A los duros o narcotraficantes les hacemos las vueltas o negocio y vendemos droga en los colegios”.
“Estamos pensando en sacar a todos los parásitos, malandros que nos invaden el territorio, nuestro mercado y nuestras mujeres”.
“En nuestra banda, entre más reputación tenga yo como líder, los demás me respetan y el que se sale, pues nos aseguramos de su silencio”.
“Una vez intenté salirme del combo me dieron una paliza y un tiro y a otro le partieron el brazo”.
“¿Amor? ¿Qué es eso?
“No tenemos nada más qué hacer. Nos la tenemos que rebuscar como sea”.
Risaralda, contra las ollas de los narcos
http://www.elcolombiano.com.co/BancoConocimiento/R/risaralda_contra_las__ollas_de_los_narcos/risaralda_contra_las__ollas_de_los_narcos.asp?CodSeccion=35
Jóvenes de bandas relatan cómo se vive la guerra en sus barrios.
Policía creó un cuerpo élite de 600 hombres para combatirlas.
Dos grandes bandas se disputan control del negocio del narcotráfico.
Elizabeth Yarce
Como una serpiente, el joven de 21 años se arrastra del primero al segundo piso de su casa porque sus piernas no le sirven. Por fumar marihuana, sin permiso, hombres armados llegaron a la esquina del barrio Guadualito, en la comuna 8 del municipio de Dosquebradas (Risaralda) y le propinaron dos disparos.Víctor Alfonso Bedoya, de 21 años, recuerda esa escena que vivió hace tres años cuando con mucho orgullo decía pertenecer a la pandilla del sector.
Comenta que los combates entre las bandas de Guadualito y Martillo, en esa zona, se arreciaron y murieron la mayoría de sus amigos. Ahora está solo, en una silla de ruedas y pidiendo que alguien le ayude a su madre a conseguir los 5.000 pesos para que él se pueda desplazar en un taxi al hospital y hacerse una terapia que permita, al menos, recuperar la movilidad de sus piernas. No tiene otra opción para transportarse porque su calle no está pavimentada y no hay cómo arrastrar la silla.
“Estuve en ese mundo desde los 14 años y aquí terminó mi historia de vicio. Lloro cuando veo a un peladito en esas. Estuve tres meses en cuidados intensivos y llevo siete operaciones. Ahora que me ordenan la terapia no tengo cómo ir y tengo fe en que algún día vuelva a caminar”, dice.
“Tengo un sueño: aprender a leer y a escribir. Nunca pude terminar primero de primaria”, sostiene mientras observa a unos menores de edad. “Espero espabilen. Estoy dando la cara para que mi ejemplo sirva de algo”.
La historia de Víctor Alfonso, que hoy parece perdido para el mundo, la viven cientos de jovencitos de Pereira y Dosquebradas que integran los casi 40 combos dispuestos a ofrecer sus vidas al mejor postor, en este caso las dos grandes bandas que pretenden controlar el negocio del narcotráfico en el área metropolitana: La Cordillera y La Carrilera.
Pero nadie escarmienta en cuerpo ajeno. A escasos metros de allí está un menor de 12 años que dice llamarse alias Chinga, de la banda Guadualito (sector San Diego). “Sí tengo un sueño: crecer y poder darle pata a todos esos manes (…) que me cascaban allá arriba”, comenta mientras enciende un pucho.
“Mi trabajo en la banda, por ahora, es campanero. Yo les aviso si vienen los tombos, o los manes del otro combo. Ellos me dejan pedir y rebuscármela (robo) aquí en la esquina y me protegen. Todavía no sé agarrar bien las armas pero cuando lo haga será otro cuento”, dice mientras lo observa el líder de la banda conocido como alias El Caleño.El jefe, de 19 años, lamenta haber perdido en los últimos meses a cuatro de sus muchachos. Otros están capturados.El Caleño no oculta su nerviosismo al explicar que su combo es muy pequeño comparado con las organizaciones armadas que se disputan el control territorial y los expendios y distribución de la droga en el área metropolitana: La Cordillera y la Carrilera.
“Somos 26 pelados. Ya nos han matado a mucha gente y nos toca resistir. Combatimos con la banda Martillo que son más de 60 y quieren controlar nuestra zona e introducir basuco. Nosotros acá sólo dejamos los expendios de marihuana”, indica.”La Cordillera quiere coger esto y por aquí no queremos eso. Creemos que El Martillo ya está con ellos que quieren meter su línea de droga. Esos entran disparando y nosotros resistimos y si está de malas se muere porque aquí hay una mano de locos para que vengan a meter más locos”, agrega.
Cuerpo élite
Las autoridades lamentan que muchos de esos ilegales sean menores de edad. Pero, aclaran, bandas consolidadas, con el tráfico de estupefacientes a gran escala, son dos: Cordillera y Carrilera.”No es un conflicto urbano de la dimensión del que ha vivido Medellín. Pero, si no frenamos su expansión, esto se puede descontrolar. Tenemos una ofensiva contra estos grupos y aumentamos la presencia en cada esquina”, indica el coronel José Antonio Poveda Montes, comandante de la Policía de Risaralda.
El oficial, una de las piezas clave en la recuperación de la Comuna 13 de Medellín hace cuatro años, dice que esas bandas son “oficinas” que quedaron sin empleo. De un lado, por la guerra de los carteles del norte del Valle y de otro, por la desmovilización del bloque de las autodefensas que dirigía Carlos Mario Jiménez (alias Macaco).
“Las bandas se dedicaron al ajuste de cuentas y eso es lo que ha venido pasando. Acabamos de capturar a 11 personas de La Cordillera”, explica el coronel Poveda.”Estas dos bandas se disputan el negocio de la droga. ¿Quiénes la lideran? La delincuencia evoluciona y a cada rato están cambiando de jefe. Cuando tienen a uno muy identificado incluso ellos mismos lo mandan a matar porque ya está muy “caliente” como dicen ellos”.
El alcalde de Pereira, Juan Manuel Arango Vélez, recuerda que, por orden presidencial, se conformó para el área metropolitana un cuerpo élite de 600 hombres para evitar que el fenómeno de las bandas crezca.Y en ese aspecto la Policía reportó un aumento en las capturas del 36 por ciento, que coincide con una reducción del número de homicidios del 19 por ciento en Risaralda.”La meta es reducir las muertes a cero.
La mayor parte de homicidios que estamos registrando ahora se producen en enfrentamiento entre bandidos”, dice el general Poveda.Cansancio de la guerraLas autoridades civiles del municipio de Dosquebradas, separado de Pereira por el río Otún, explicaron que es allí donde tiene mayor influencia La Cordillera y pidieron investigar si desmovilizados de las autodefensas que desertaron del programa están conformando bandas y combos.
“Algunos están en La Cordillera y otros están armando sus propios combos en actividades delincuenciales de menor importancia frente al tráfico de drogas”, observa Eisenhower Zapata, juez de Paz en Dosquebradas.Por eso, pidió que la Fiscalía investigue a fondo este caso. “Ese hecho aumentó los enfrentamientos entre los combos más pequeños puesto que La Cordillera quiere cooptarlos a todos”, agrega.
El coronel Poveda señala que a la fecha algunos desmovilizados de las autodefensas desertaron del programa y se dedicaron a delinquir (nueve han sido capturados y dos fueron asesinados). “No podemos asegurar que estén en La Cordillera. Algunos ya han caído en enfrentamientos de bandas y otros han sido judicializados”.
El alcalde de Dosquebradas, Uberney Marín, delegó en el secretario de Tránsito, Albeiro Cárdenas, el desarrollo de un programa que permita que, a la par con la ofensiva de la Policía, se resocialice a los jóvenes de las bandas, porque muchos de ellos son menores de edad.
“De todos nosotros el que más ha estudiado llegó a séptimo. Ahora queremos trabajo y garantías de supervivencia. El pacto lo haríamos con los de la banda El Martillo con la que peleamos hace 10 años. ¿Pero qué pasará con Cordillera? Ellos son gente poderosa (narcos). Tienen el poder de todas las ollas. Nosotros ya tomamos la decisión de resistir”, dice El Caleño quien afirma estar dispuesto a dejar las armas.
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Se alista pacto de paz entre dos combos
El secretario de Tránsito de Dosquebradas, Albeiro Cárdenas, considera que, cuánto antes, hay que hacer un pacto de paz entre las bandas de Dosquebradas. “Guadualito y El Martillo son las más problemáticas y en ese ejercicio sentamos por separado a los cabecillas. El Caleño (San Diego y Guadualito) y Fercho o el Coreano (Martillo). No queremos que proliferen más muertos, atracos, inseguridad”, agrega.Comenzó ya un plan piloto del sector y un experimento de desarme para las bandas de El Martillo y Guadualito. “Se llamó al sector privado, Cámara de Comercio, la Ong No Matarás (de Medellín) y con su apoyo el municipio prepara un trabajo de zapatería y panadería para emplear a los muchachos. Es un primer paso en un barrio de estrato 1, cansado de esa guerra”, añadió.
Las pereiranas sacan pecho
Aunque no se puede ocultar la realidad, mujeres de la ciudad piden no ser estigmatizadas.
El único problema no es un programa de televisión sobre las “prepago”, dicen.
Marcharán el próximo miércoles, a las cinco de la tarde, para recordar que valen mucho.
PorElizabeth Yarce
Enviada especial Pereira
Un pecho grande para alimentar a su hijo Camilo, exhibe con orgullo María Teresa Arango, una ama de casa de Pereira. Sudor en la frente y ojeras de trasnocho presentan las empleadas de la empresa de confecciones Nicole. Extremo cuidado en su maquillaje y manos exhiben las vendedoras de un almacén de ropa que trabajan de 9 de la mañana a 7 de la noche.Esa faceta de la mujer pereirana es la que quieren recordar cientos de ellas que expresaron su inconformidad frente al hecho de que se les asocie en muchos casos con prostitución, trata de blancas, mujeres fáciles o las llamada “prepago” o prostitutas de lujo para satisfacer a narcotraficantes, políticos, hombres pudientes o extranjeros, que pagan hasta millones para estar con ellas.Y no lo dicen solo porque una serie de televisión cuente la historia de las “prepago” de Pereira. “Ese no es el problema. Aquí ha habido mucha trata de blancas. Mucha niña “prepago”, mucha prostitución. Eso es la realidad como también lo es en Medellín, Cali y Bogotá”, comenta Lourdes, trabajadora de una fotocopiadora.”El gran inconveniente es que siempre nos tienen que recordar como las mujeres más fáciles de este país. Donde uno llega no falta el chiste del fútbol ese de que la pereirana que no lo sepa jugar es puta. O aquel de que somos sordas y si nos dicen siéntense nos acostamos. Ahora está de moda el de si nos gusta ser CDT (Culito de traqueto) y, la verdad, aunque parezca chistecito esas bromitas van creando mala fama”, agregó la joven.Sudor en la frenteAna Raquel Serrano es madre de tres hijos y trabaja como lustrabotas en la Plaza de Bolívar desde hace 18 años. Todos los días madruga y llega tarde y cansada a su casa con no más de 15.000 pesos en el bolsillo.”Somos cuatro mujeres lustrabotas en Pereira. Como yo, Amparo, Fernely y Mariela nos esforzamos mucho todos los días para sacar nuestras casas adelante. Entonces que no digan que todas las pereiranas se la ganan de fáciles. Claro que hemos visto muchachitas detrás de los traquetos, pero eso ya no se ve tanto como tres o cuatro años atrás”, comenta la mujer.Su cliente, el visitador médico Miguel Bermúdez, la observa y se mete en la conversación. “Uno viendo una mujer de éstas no puede generalizar sobre las pereiranas como fáciles. Pienso que en todas las ciudades del país hay de esas mujeres. Pero las que abundan son las mujeres verracas que levantan solas a su familia, sabiendo que hay tanto hombre irresponsable por ahí”, expresó.”Ahora el tema está de moda por la serie de Caracol (Sin tetas no hay paraíso). Pero tampoco nos podemos ir al extremo de que ahí se está diciendo que las pereiranas son así. No nos tapemos los ojos tampoco. Lastimosamente, los narcos movieron mucho acá y las pereiranas se alborotaron, sobre todo en los barrios más pobres. Eso sí es verdad. Lo que hay que hacer es enseñarle a las hijas a que no se vuelvan así, que miren lo que les puede pasar si andan por el camino fácil”, advirtió Alba Giraldo, de 38 años y madre de cuatro pequeños.”En la serie de televisión, por ejemplo, hablan hasta de embarazadas en el colegio. Eso lo sabe todo el mundo y aquí son más las mamás jovencitas que les toca lucharla para mantener al muchachito, que las mujeres que abortan. Esas son las otras tetas que tienen que mostrar, las del montón de madres alimentando los peladitos en los barrios pobres sin tener con qué”, dijo Alba.En eso coincide Liliana Patricia Trujillo, quien alimenta a tres pequeñas con lo que gana durante 15 horas de trabajo diario como vendedora ambulante de café. “A las tres hijas las estoy educando para que no les dé pena trabajar en lo que sea digno y honesto. Para que no se avergüencen nunca de su mamá y si les toca barrer y trapear lo hagan, con tal de no caer en un mundo cochino. Muchas piensan como yo y barriendo calles tienen a las hijas en la Universidad”, sostiene.María Teresa Arango recuerda que en Pereira son muchas las mujeres que le ponen todos los días el pecho al trabajo duro para sostener a sus familias porque, en últimas, los hombres nunca se han podido poner los pantalones.
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Marcharán por las calles para protestarConvocadas por la Administración Municipal, el próximo miércoles, a las cinco de la tarde, se cumplirá en Pereira una marcha de las mujeres de esta ciudad en rechazo a cualquier tipo de discriminación o estigmatización.Juan Manuel Arango Vélez, alcalde de Pereira, recordó que en su ciudad no fue la única en la que algunas mujeres se pusieron siliconas para atraer más a los hombres o por cuestiones personales.”A uno lo que le duele es que se vaya a generalizar y tratar mal a las pereiranas. Es lo mismo que usted siente cuando con su pasaporte colombiano se va a Europa y apenas dice que es colombiano lo hacen a un lado en la fila. Es lo que sienten muchas de nuestras mujeres cuando les preguntan de dónde son. Eso no tiene sentido y no es justo”.Arango recordó que si por algo se ha conocido a la mujer paisa es por su verraquera. “Tenemos mujeres muy valiosas en esta ciudad, desde las famosas hasta las más humildes. Por ejemplo Catalina Castaño, Mariana Mesa, Ana Milena Muñoz de Gaviria. Tenemos cientos de mujeres trabajando en el comercio y en confecciones. Para la muestra el caso de la empresa Nicole donde trabajan 2.500 de ellas”, resaltó el mandatario.



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